Qué cocinar cuando estamos en verano


Comidas de verano

Beber mucho líquido es importante en esta época

Sé muy bien que nuestro país está siendo azotado por una ola de frío intensa, sin embargo, no quiero pecar de soberbio, como nos leen de varios puntos del mundo, entre los cuales en algunos no es invierno, no me parece mal decir qué cocinar cuando estamos en verano. No sólo me referiré a algunas comidas, sino también qué podemos hacer con el horno y el asado para no morirnos de calor. De paso, el que se está muriendo de frío como yo por lo menos evitará con las comidas derretirse de calor cuando llegue el momento.

En toda época calurosa, es fundamental antes de hablar de comidas, hablar de líquidos. El calor es un factor determinante a la hora de hacernos perder líquidos del cuerpo. No lo digo yo, lo dicen los médicos que son los que saben. Mantenerse bien hidratado previene enfermedades como una fiebre, ayudan que la piel sea más resistente y no sufra tanta las exposiciones al Sol y hasta nos mantiene de mejor humor y más activos. Así que, por las tardes calurosas beber licuados y jugos bien frescos es una estupenda opción. Beber mucha agua también, pero bueno, pienso más en las cosas ricas y con sabor en este momento. Si les gusta el alcohol, una buena cerveza con manís a la tarde es una cosa de otro planeta. También más entrada a la noche hasta se podrían jugar con un buen mojito cubano. Pero recuerden, el alcohol no favorece la hidratación, así que mejor tomar esta clases de bebida como refrescos, pero no si tenemos sed.

Sin dejar los líquidos de lado, comer mucha fruta y verdura también ayuda a hidratarse (son alimentos con mucho líquido incorporado, en especial los cítricos). Todo esto puede quedar resumido en una espectacular ensalada de fruta expuesta en un bol con jugo de naranja recién exprimido. Evitar comer alimentos con muchas calorías, como chocolates, comidas muy grasosas, golosinas, carnes, entre otras ayuda a alivianar la pesadumbre que nos genera el calor.

Pero qué pasa con aquellos fanáticos del horno o de las comidas calientes que no quieren rehusar (y está perfecto que así sea) a comer su carne asada o sus verduras al horno por el simple, quizá no tanto, hecho de que haga un calor insoportable afuera. He te aquí algunas recomendaciones que pueden ayudarte:

  • La más fácil y cómoda. Pedir que otra persona cocine por nosotros. Suena egoísta, es cierto, pero es real. Si otra persona está dispuesta a sufrir en la cocina con un horno encendido nos puede dar la satisfacción de una rica comida caliente.
  • Cocinar al aire libre. Esto lo pienso más que nada pensando en un rico asado con amigos y/o familia. Tratar de juntarse en una casa donde se pueda encender el fuego y hacer el asado afuera. Cosa de que no se caliente la casa y además, no sufrir el calor excesivo de las brasas.
  • Aprovechar las horas más frescas del día. Me refiero a la nochecita y la madrugada. Si tuvieron la noche anterior de parranda no creo que esto les seduzca. Sin embargo, si no les molesta madrugar o quedarse hasta altas horas de la noche cocinando, pueden aprovechar esos espacios para reducir al mínimo el agobio del calor.
  • Si prendemos el horno, aprovechemos para hornear todo lo que podamos. Es decir, si queremos hacer una carne al horno, horneemos también pan que podemos utilizar en el desayuno o la merienda próxima, verduras, no sé lo que se los ocurra. Además, de evitar tener el horno encendido más veces y así aumentar el calor especialmente de la cocina ahorrarán energía.
  • Otra alternativa es pedir comida o salir a comer afuera. Obviamente, esto no es para todos los días. Sin embargo, alguno que otro nos podemos dar este lujo y así descansar nosotros y también la cocina.
Por último les dejaré dos recetas pequeñas que recabé en la Web que me parecieron interesantes y hasta originales:
Primero les hablaré de un refresco, Ponche de Isla Amelia (así figuraba donde lo encontré). Muy fácil de preparar y muy rico. Atención, sólo necesitan 1 o 2 sobres (depende la cantidad que quieran hacer) de sobres de jugo sabor limonada, la marca de los sobres se las dejo a elección. Después necesitaremos 1 lata de jugo de ananá frío (si se animan lo pueden extraer ustedes mismos de una ananá con una juguera); por último dos tazas de agua fría. La preparación es muy fácil e intuitiva: preparamos la limonada, una vez bien disuelta agregamos el jugo de ananá. Lo dejamos que enfríe en la heladera durante algunas horas. Queda muy bien servirlo con una rodaja de limón en cada vaso, un toque de azúcar en el borde del vaso (se pueden ayudar del limón para que quede adherida) y hielo picado.
Qué cocinar cuando es verano

Frescura y sabor

Segundo, les comentaré sobre una sandía rellena de gelatina. Un poco más complicado que lo anterior, pero sigue siendo muy fácil de preparar. Aquí lo que necesitaremos es media sandía sin semillas y 4 sobres de gelatina. Primero hacemos un pequeño corte en la base de la sandía para que quede estable. Luego, le sacamos la pulpa a la sandía y la licuamos por tandas. Tendremos que obtener 7 tazas de jugo aprox. 2 tazas de jugo las vertimos en una olla y las dejamos hervir. Una vez que hierve se quita del fuego y agregamos la gelatina (los polvos). Revolvemos un ratito hasta que quede bien disuelta. Agregamos el resto del jugo de sandía y revolvemos muy bien. Refrigeramos unos 45 minutos, hasta que notemos que el líquido se espese. Es conveniente ir revolviendo cada 15 minutos aquí. Luego, vertimos la mezcla en la cáscara de la sandía. Dejamos refrigerar unas 3 horas más (tiene que cuajar la mezcla). Por último, cortamos la parte de la cáscara que sobrepasa a la gelatina.
Foto de la sandía y receta: Kraft



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